Castro Urdiales repasa con una exposición los ‘Naufragios en el golfo de Vizcaya’

‘Naufragios en el golfo de Vizcaya’ es el título de la exposición que estos días puede verse en el Centro Cultural La Residencia de Castro Urdiales. 

Ana María Benito Domínguez y Javier Mazpule Corral (Arkeolur) son los autores de esta muestra.

Se podrá visitarse hasta el 28 de septiembre.

La exposición acerca al visitante a los naufragios más recientes y cercanos. ¿Por qué han naufragado? ¿Quiénes realizan los salvamentos? ¿Cómo se recuperan los restos?

Algunos ejemplos de buques y mercantes víctimas de naufragios

Las fotografías y paneles recuerdan sucesos como el del mercante Boquerón que había zarpado en 1990 de Portimao (Portugal) con carga de madera hacia Santander. Pero cuando estaba cerca de cabo Mayor y debido al fuerte temporal se estrelló contra el acantilado de cabo Quintres.

Otro carquero el Yinka Falowiyo navegaba, en 1991, desde Brasil a Santander con un cargamento de tuberías. Debido al mal tiempo, varó en el banco de las Quebrantas, cerca del arenal de Somo.

Años antes, en 1976, el mercante alemán Buchenhain, pasó más de un año varado en la playa de la Zurriola de Donostia-San Sebastián.

En el agreste acantilado de Jaizkibel, en Pasaia (Pasajes) acabaron su singladura los buques Gulstav Trader, en 1979, y Mareike-B, en 1984.

Además, en las aguas de Hondarribia (Fuenterrabia) se perdieron pequeños pesqueros como el Nuevo Juanjo, en 1995, el Madre de Lourdes, en 1999 y el Stella Orientis, en 2013.

En Biarritz embarrancó el Frans Hals, un buque factoría ucraniano en 1996.

En las playa de Anglet varó el mercante Capetan Tzannis, en 1997.

Intentando entrar en el puerto de Baiona (Bayona) naufragó el carguero de la naviera Murueta de Bilbao, Luno, en 2014.

El más veterano de los buques expuestos, es el Consulado de Bilbao, de 1928, que tras una azarosa vida se hundió en la ría de Bilbao, coincidiendo con la gota fría que asoló la costa en 1983.

Algunos de estos naufragios representan un triste, pero apasionante espectáculo para la población, que se acerca a observar cómo evoluciona el suceso.

Artículos que complementan la exposición sobre naufragios

La exposición se complementa con vitrinas que muestran tanto objetos de navegación (sextante, cartas náuticas, compás de cartear…) como pequeños restos recuperados de naufragios (bitas, bombas de achique, corredera…).

Esta muestra es el reflejo del libro que se ha publicado recientemente: Naufragios en la Costa Vasca: 1976-2016, ilustrado con abundantes fotografías y planos

En Castro este verano también hemos podido ver ‘El Ártico se rompe’.

 

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