Patés de Conservas Emilia, toque casero con sabor a mar

Santoña es anchoa y la anchoa es de Santoña. Así. Sin más vuelta de hoja.

El municipio costero y sus gentes viven de ello desde hace décadas.

Hay infinidad de firmas de distintos tamaños que han sabido llevar el nombre del municipio cántabro por todo el mundo.

Sin embargo, reinventarse o, mejor dicho, expandirse, es casi una obligación en el sector industrial y Conservas Emilia lo ha hecho con distintos productos donde el sabor a mar sigue siendo el protagonista.

Hoy queremos centrarnos en los patés de Conservas Emilia.

Hay que destacar que los patés de Conservas Emilia compramos en una de esas ferias agroalimentarias que se reparten a lo largo y ancho de la geografía regional a lo largo del año y donde los productos de Cantabria son los auténticos protagonistas (La de la Alubia y la Hortaliza de Casar de Periedo es de las mejores pero hay muchas otras). 

Precios

El botecito de cristal de los patés de Conservas Emilia, de 110 gramos, costaba 3 euros pero si comprabas cuatro el lote te salía por 10, es decir, a 2,50 euros la unidad. Así que cogimos cuatro sabores distintos para hacer la cata:

  • Centollo
  • Bonito del Norte en aceite
  • Bonito del Norte en escabeche
  • Cabracho

¿La cata? Muy buena. El paté de Bonito del Norte en escabeche tiene un sabor y una textura espectacular y los otros están a la zaga, aunque es más habitual encontrarlos en el mercado.

Sin sabor artificial

Sin duda, el miedo estaba en la industrialización del producto, que supiera a artificial.

Pero no.

Están cremosos y conservan muchísimo sabor.

Buscando los ingredientes de los patés de Conservas Emilia en su web vemos que, en el caso del paté de bonito en escabeche son los siguientes:

  1. Bonito
  2. huevo
  3. lácteo
  4. tomate
  5. vinagre
  6. aceite de oliva
  7. sal.

Una grata sorpresa.

Los patés de Conservas Emilia son un producto que podría llamarse gourmet y con el que quedar como un perfecto anfitrión.

Sobre la empresa

Conservas Emilia se fundó en 1989 de la mano de Emilia Fuentes Ruiz, una conservera con muchos años de experiencia en el sector que conocía al dedillo los secretos de la fabricación artesanal de la anchoa.

Desde entonces ha experimentado una progresión imparable, llegando a tener una plantilla de alrededor de un centenar de personas.

La diversificación de la marca con otros productos elaborados o la internacionalización son grandes hitos en el devenir de esta firma que ofrece visitas guiadas a sus instalaciones.

Más información en este enlace

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