Cantabria, un excepcional plató de cine

Visitar Comillas tras ver ‘Primos’ de Daniel Sánchez Arévalo; acudir hasta Las Fraguas para dejarse embaucar por el Palacio de los Hornillos que atemorizó a media España en ‘Los Otros’, de Alejandro Amenábar; perderse por los Valles Pasiegos para meterse en la piel de Gildo (Juan Diego) en ‘La Vida que te espera’ que tan magistralmente dirigió Manuel Gutiérrez Aragón o convertir el Palacio de La Magdalena de la capital cántabra en destino ineludible para cualquiera que disfrutara con ‘Alegre Ma Non Troppo’, donde una jovencísima Penelopé Cruz, junto a Pere Ponce, se ponía a las órdenes de Fernando Colomo.

Son cuatro ejemplos de películas rodadas en Cantabria, cuatro cintas elegidas al azar de un catálogo inmenso que manifiestan el poder que tiene el cine como potencial turístico y económico.

Un potencial al que hay que sumar la película ‘Sordo’, cuyo rodaje recaló en octubre en Valderredible y con actores de la talla de Hugo Silva, Asier Etxeandía o Aitor Luna.

Cantabria Film Commission

A pesar de no ser uno de los destinos preferidos por las grandes productoras, el historial de películas rodadas en Cantabria desde 1918 -fecha en la que la Cantabria Film Commission fija el primero de la historia, ‘Los intereses creados’, de Jacinto Benavente– no ha dejado de sumar títulos, un total de 85 hasta el año 2005, un número que ha ido creciendo en los últimos años con propuestas como ‘Airbag’, ‘Seve’, ‘Hazlo por mí’, o la superproducción ‘Altamira’, rodada en 2014.

‘Los intereses creados’ (1918). Jacinto Benavente. Producida por Cantabria Cines en 1918, es la primera película de la que se tiene constancia de cuantas se han rodado en la región. La historia aborda la vida de dos pícaros, Leandro y Crispín, en el siglo XVII.

De hecho, en los últimos años la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria ha querido promocionar Cantabria a través del cine, no sólo con largometrajes sino también siguiendo muy de cerca trabajos documentales y los pequeños metrajes autóctonos, aquellos que realizan los cineastas de la región.

Cartel de ‘Currito de la Cruz’

‘Currito de la Cruz (1925). Fernando Delgado de Lara y Alejandro Pérez Lujín. Una historia de amor con los toros como telón de fondo.

Promoción turística

Que los escenarios donde transcurre la acción de las cintas es importante es evidente. Sólo hay que ver la promoción turística de algunas regiones españolas -un claro ejemplo es el desierto de Tabernas, en Almería, donde se grabaron alguno de los westerns más importantes del género a nivel internacional- para darse cuenta de que es un filón altamente explotable.

Más reciente es el caso de una serie televisiva de brutal éxito ‘Juego de tronos’, rodada en diferentes localizaciones españolas. Unos lugares que desde entonces se han convertido en lugar de peregrinación de sus incondicionales.

Cartel de ‘El filo del miedo’

‘El filo del miedo (1964). Jaime Balcázar. Un film policiaco donde la acción transcurre una Nochebuena en casa de la familia Urdaz, donde uno de sus miembros recibe una amenaza de muerte anónima.

Volviendo al caso cántabro, hay películas que han quedado olvidadas y que se rodaron íntegramente aquí pero que sin embargo, pasaron sin pena ni gloria por la gran pantalla. No obstante, también hay otro puñado que ya forman parte del imaginario cinematográfico colectivo.

En orden cronológico

Así pues, en orden cronológico es imposible obviar títulos como ‘Currito de la Cruz’ (1925), ‘El coloso de Rodas’ (1960), de Leone; ‘¡Adiós, cordera!’, de P. M. Herrero (1966); ‘Si fulano fuera mengano’ (1971), dirigida por Mariano Ozores; o ‘El Lute, camina o revienta’, de Vicente Aranda (1987).

Cartel de ‘Volver a vivir’

‘Volver a vivir’ (1967). Mario Camus. Es la historia de un entrenador de fútbol que tras varios fracasos intenta preparar a su equipo para un partido decisivo.

De una época más actual también hay importantes éxitos cinematográficos, merecedores además de sendos premios. Es el caso de ‘Intruso’, de Aranda; o ‘Alegre ma non troppo’, de Fernando Colomo, ambas de 1993.

Tres películas de una década en la que Cantabria también fue escenario del rodaje de otros largometrajes como ‘Airbag’, de Bajo Ulloa (1996).

Cartel de ‘Si fulano fuera mengano’

‘Si Fulano fuera Mengano’ (1971). Mariano Ozores. Peret, José Luis López Vázquez, Antonio Ozores, Marisa Medina, José Rubio o Florinda Chico formaban parte del reparto de esta cinta.

En el siglo XXI

Con la llegada del nuevo siglo, la producción cinematográfica que tomaba como referencia las bondades de la región siguió creciendo, arrojando títulos como ‘Los Otros’, de Alejandro Amenábar (2000); ‘El viaje de Carol’ (2001) de Uribe o ‘Diario de una becaria’ (2002), de J. San Mateo.

Cartel ‘El viaje de Carol’

‘El viaje de Carol! (2001). Imanol Uribe. Es la historia de Carol, hija de una española y un norteamericano que viaja por primera vez a España en la primavera de 1938

Mario Camus

Además, el afán de los realizadores cántabros de recrear sus historias en su región, por rodar dentro de los límites geográficos de Cantabria, también ha hecho posible que aquí se haya fraguado una parte importante de los trabajos de uno de los directores fetiche de la región, el laureado Mario Camus.

Camus aprovechó el filón que le aportaba su tierra para escenificar ‘Volver a vivir’, ‘Al ponerse el sol’, ‘El marqués de Santillana’, ‘Los días del pasado’, ‘La Rusa’, ‘Amor propio’, ‘El color de las nubes’, ‘La vuelta del coyote’, ‘La playa de los galgos’ o la última, ‘El prado de las estrellas’, de 2007.

Camus es el principal realizador que ha dado esta tierra. Sin embargo, no es el único. De hecho, otro de los nombres más reconocidos del Séptimo Arte, Manuel Gutiérrez Aragón, dejó para la posteridad cintas como ‘La vida que te espera’ o ‘El corazón del bosque’; Jesús Garay, por su parte, filmó en la región ‘Manderley’ o ‘Géminis’; Paulino Viota, ‘Cuerpo a cuerpo’; ‘El invierno de las anjanas’ de Pedro Telechea o ‘Los cronocrímenes’, de Nacho Vigalondo.

Nombres y largometrajes que consiguieron que la comunidad se viera en cientos de salas cinematográficas de todo el país o incluso más allá y que aún hoy sigue siendo un sector a tener en cuenta los gobiernos que quieren relanzar turísticamente las distintas comarcas.

Una larga lista a la que habría que sumar documentales, cortometrajes, spots publicitarios y otros campos del sector audiovisual en un mundo donde todo es imagen y donde la imagen vende.

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Un comentario en “Cantabria, un excepcional plató de cine

  • el 9 julio, 2018 a las 2:16 am
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    Que dia, mes y año se estreno en Santander la pelicula Volver a vivir con Raf Vallone

    Respuesta

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